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  Carta del director
Construyendo el futuro de la Empresa Familiar

Cuando Antonio Mazo Mejía, Sergio Ignacio Soto Mejía, Lylliam Mesa Arango y Jordi Villegas Van, representando respectivamente al CEIPA, FENALCO Antioquia, la Cámara de Comercio del Aburrá Sur y CORPOSABANETA, suscribieron el convenio que creaba el Instituto de la Empresa Familiar de Colombia (IEFAC) el 6 de noviembre de 2004, también trazaron el camino para construir el futuro de las Empresas Familiares.

La mayoría de las empresas familiares existentes en Colombia fueron creadas en las décadas del 60 y el 70, y con el paso de los años se convirtieron en las mayores creadoras de riqueza, de generación de empleo y de construcción de tejido empresarial.

Estas empresas están hoy abocadas a la transición de la 1ª a la 2ª generación, y algunas de ellas afrontan conflictos y dificultades de tipo familiar y organizacional.

La siguiente generación, o generación de relevo, debe entender que el patrimonio familiar es un legado que van a recibir y que tienen la obligación de formarse para administrarlo y hacerlo crecer.

¿Cómo conseguir esta actitud por parte de los sucesores?

Cultivando ciertos hábitos y valores como la disciplina, la humildad, la austeridad, la generosidad y el respeto a la diferencia.

Son muchas las fortunas familiares que han desaparecido por errores en la transmisión de su legado de generación en generación.

Las razones son diversas, pero muchos miembros de la generación de relevo dilapidan el patrimonio familiar porque no aprendieron a administrar su riqueza en el seno de la familia.

Pasar a los hijos el patrimonio acumulado a base del esfuerzo y sacrificios de toda una vida debería ser, por lo general, motivo de satisfacción para el fundador. Sin embargo, algunas veces, y dependiendo del nivel de formación en la familia, esta transmisión puede entrañar riesgos para la siguiente generación.

El no tener retos económicos y emocionales relevantes, la falta de relaciones personales, la inexperiencia y la arrogancia del sucesor, atentan de manera grave contra la continuidad de la Empresa Familiar.

Además de reflexionar sobre la incapacidad profesional o los problemas psicológicos de los futuros relevos y su desconocimiento del valor de la fortuna familiar, los fundadores de las empresas familiares deben abocar sin aplazamientos el proceso de preparación de la sucesión, tanto desde la dimensión del liderazgo en la empresa como del liderazgo en la familia y del legado patrimonial.

El proceso de sucesión es uno de los temas álgidos de afrontar por el fundador. Las estadísticas demuestran que la no preparación de la sucesión o la improvisación en su decisión, es una de las causas principales de desaparición de las empresas familiares.

La única garantía de preservación del patrimonio familiar, en el largo plazo, está en la creación de capital humano y capital intelectual en la familia empresaria.

No demos más espera y preparemos el proceso de sucesión estableciendo las reglas de juego de la relación familia / empresa a partir de la elaboración de un Protocolo Familiar concertado que permita allanar el camino a seguir en materia sucesorial, y permita la perdurabilidad de la empresa familiar.

Gerardo Jiménez Vallejo
Director IEFAC


 
 
 
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