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El Impacto de la Tecnología en la Educación

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El Impacto de la Tecnología en la Educación

El aumento de la globalización, el rápido cambio tecnológico y la migración demográfica están creando un nuevo entorno de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (VUCA, por sus siglas en inglés) que ha generado un desajuste entre el desarrollo de habilidades y las exigencias del mercado laboral. Organizaciones como el Foro Económico Mundial (FEM), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y el Banco Mundial (BM) han estudiado los mercados laborales mundiales y los generadores en las empresas que afectan las habilidades requeridas por los trabajadores. Sus resultados se han publicado en varios informes, incluyendo The Future of Jobs (2016, 2018), World Employment Social Outlook (2019), Getting Skills Right (2016), Skills Matter (2016) and Matching the Skills Labor Needs (2014)

Como se sugiere en este trabajo, uno de los mayores desafíos que enfrentan las escuelas es identificar las habilidades que el mercado laboral necesitará en el futuro y desarrollar esas habilidades en sus estudiantes. Desde la aparición de la tecnología digital, comúnmente se había pensado que la automatización y las nuevas tecnologías iban a cambiar la fuerza laboral y, en consecuencia, reducir el número de puestos de trabajo. Como lo describe Autor (2015), las preocupaciones sobre la automatización y el desempleo durante la década de 1950 y principios de la década de 1960 fueron tan altas que, en 1964, el presidente Johnson estableció la Comisión Nacional de Tecnología, Automatización y Progreso Económico Blue Ribbon para enfrentar el problema de la productividad, específicamente porque la productividad estaba aumentando tan rápido que podría haber superado la demanda de mano de obra (D. Autor, 2015).

Durante los últimos 25 años, se han generado más empleos no calificados en los Estados Unidos, explicados por el desplazamiento de puestos de trabajo de rutina a ocupaciones de servicio. Al mismo tiempo, los trabajos altamente calificados han aumentado tanto en el número de puestos de trabajo como en una mejor remuneración (D. Autor, 2015). De acuerdo con el autor (2015), los trabajos de mayor cualificación ocupaciones profesionales, técnicas y gerenciales crecieron aún más rápidamente entre 1980 y 2010 que, en las cuatro décadas anteriores, mientras que para la mayoría de las otras categorías no hubo cambios positivos.

La OCDE (2016) estudió el desajuste en las habilidades y cualificaciones de los trabajadores con las necesidades del mercado laboral en los países de la Unión Europea. Sin embargo, los costos de los desajustes y la escasez persistentes fueron considerables. Por ejemplo, la escasez de habilidades podría limitar la capacidad de las empresas para innovar y adoptar nuevas tecnologías, mientras que los desajustes de habilidades reducen la productividad laboral debido a la mala asignación de los puestos de trabajos (O. f. E. C. a. Development, 2016, p. 7). La OCDE (2016) concluyó que los desajustes y la escasez podrían afectar negativamente el crecimiento económico a través de sus efectos en el aumento de los costos laborales, un menor crecimiento de la productividad, una adopción más lenta de nuevas tecnologías, la pérdida de producción asociada a las vacantes que quedan sin cubrir y los costos implícitos y explícitos de mayores índices de desempleo.

La OCDE propuso dos tipos de desajustes con respecto a los requisitos del mercado laboral en términos de habilidades o calificaciones. En la UE, más del 40% de los trabajadores y empleadores consideraron que el nivel de habilidades no coincidía con los requisitos del trabajo, y se observaron estimaciones similares en México, Japón y Corea, con niveles algo más bajos en Australia y Nueva Zelanda (O. f. E. C. a. Development, 2016, p. 15). El otro tipo de desajuste informado en el estudio (OCDE, 2016) es a través de calificaciones; los trabajadores pueden estar sobre – o sub – calificados para el trabajo al haber alcanzado un nivel educativo más alto o más bajo que el requerido por el trabajo. La falta de ajuste en la calificación es particularmente relevante para los jóvenes, ya que establece una trayectoria profesional que puede marcar a una vida de bajos ingresos. La OCDE (2016) concluyó que, en los países de la UE, el 60% de los trabajadores no coincidían; estaban demasiado / poco calificados, más / menos calificados o graduados de un campo de estudio que era diferente del sector laboral en el que trabajaban (O. f. E. C. a. Development, 2016, p. 19).

El FEM (2018) declaró que, si la transformación generada por la cuarta revolución industrial se manejara sabiamente, podría conducir a una nueva era de buen trabajo, empleos y mejor calidad de vida para todos, pero si se maneja mal, representaría el riesgo de ampliación de brechas de habilidades, mayor desigualdad y polarización más amplia. Se proyecta que cuatro avances tecnológicos específicos serán generadores del cambio: internet móvil de alta velocidad ubicuo, inteligencia artificial y la adopción generalizada de análisis de grandes volúmenes de datos y tecnología en la nube. A la velocidad de los cambios que estamos viviendo, las Instituciones educativas corremos el riesgo como decía Peter Drucker de convertirnos en museos sino enfrentamos los cambios que la sociedad necesita. Las Instituciones educativas debemos enfrentar el reto de formar a los estudiantes para los problemas del mañana que no conocemos, con los paradigmas de hoy y los profesores del ayer. Por eso, estos cambios nos invitan a repensarnos para enfrentar las transformaciones que van desde la definición de un nuevo currículo, hasta la adopción de nuevas metodologías y la incorporación de tecnologías en los procesos formativos.